La división de vehículos pesados del fabricante sueco Volvo ha anunciado un avance significativo en su estrategia de energías alternativas al superar las 10.000 unidades vendidas de sus camiones a gas en todo el mundo. Desde la introducción de esta tecnología en el año 2018, la compañía ha posicionado estos vehículos como una solución de transición eficiente, capaz de reducir las emisiones contaminantes hasta en un 90% en comparación con las motorizaciones diésel tradicionales. Esta opción se presenta además con un costo de adquisición competitivo frente a las alternativas de propulsión eléctrica.
Liderazgo en el mercado europeo e infraestructura
El continente europeo se ha consolidado como la región con mayor adopción de esta tecnología. El ranking de ventas es encabezado por el Reino Unido, seguido por Alemania, Suecia, los Países Bajos, Noruega y Francia. El éxito en estos mercados se atribuye directamente a la madurez de sus infraestructuras de abastecimiento de gas, factor determinante que permite integrar estos vehículos en las operaciones logísticas cotidianas sin comprometer la continuidad del servicio.
Especificaciones técnicas y autonomía
La oferta actual de camiones a gas de Volvo Trucks incluye los modelos FM, FH y el reciente FH Aero. Estas unidades están equipadas con el motor D13, el cual utiliza sistemas de inyección de alta presión (HPDI). Esta tecnología permite a los transportistas alternar entre el uso de gas convencional y bio-GNL (gas natural licuado de origen biológico). Gracias a la eficiencia de este sistema motriz, los vehículos alcanzan autonomías de hasta 1.000 kilómetros, cubriendo las necesidades de los trayectos de larga distancia.
Eficiencia y sostenibilidad operativa
El despliegue de estas 10.000 unidades refuerza la apuesta de la marca por soluciones de transporte que equilibren la rentabilidad económica con la reducción del impacto ambiental. El uso de motores a gas representa una alternativa de disponibilidad inmediata para las empresas que buscan disminuir su huella de carbono sin enfrentar las limitaciones actuales de infraestructura o los elevados costos asociados a la electrificación total de las flotas pesadas.

