Raízen evalúa su salida del mercado argentino: ¿un nuevo éxodo corporativo?

En un contexto que ya registra la salida —o el anuncio de salida— de gigantes como Carrefour, Telefónica, Mercedes-Benz, Petronas y Enap, Raízen suma su nombre a la lista de empresas que analizan desprenderse de sus operaciones en Argentina. La firma brasileña, joint venture entre Shell y Cosan, ha iniciado conversaciones formales para vender activos clave como la refinería de Dock Sud, más de 700 estaciones de servicio, una planta de lubricantes y otras instalaciones, en una operación que podría alcanzar los USD 1.500 millones.


El alcance de los activos en juego y los posibles compradores

Entre los activos en análisis, la refinería de Dock Sud se destaca como una infraestructura estratégica —es la planta más antigua del país y una de las de mayor capacidad, con una significativa participación en los mercados locales de naftas y gasoil—. La operación implicaría también la venta de más de 700 estaciones de servicio, una fábrica de lubricantes, terminales terrestres y activos de GLP.

El proceso ya está en marcha: Raízen autorizó al banco de inversiones BTG Pactual a firmar acuerdos de confidencialidad (NDA) con potenciales compradores, entre los cuales se destacan Trafigura —dueña de Puma Energy en Argentina—, y la anglosuiza Glencore.


¿Qué hay detrás de esta decisión estratégica?

Aunque Raízen todavía no confirma formalmente una desvinculación total de Argentina, la presión de Cosan —su socio brasileño— para sanear su situación financiera habría motivado la revisión de activos, incluso aquellos rentables como los argentinos. Además, se sabe que la refinería de Dock Sud había recibido una inversión de modernización cercana a los USD 700 millones, lo que hace pensar que solo cederían el activo si reciben una oferta sustancialmente superior a la inversión realizada.

El contexto político también podría influir: aunque las elecciones legislativas de octubre podrían introducir cierta demora, los activos de Raízen se consideran económicamente relevantes incluso en escenarios volátiles.

La eventual salida de Raízen representaría otro golpe para el entramado energético argentino, tras la retirada —o intención de retirada— de otras grandes empresas. La operación por USD 1.500 millones, de concretarse, cambiaría de forma relevante la estructura del downstream local, especialmente si Trafigura logra quedarse con buena parte del paquete.

Mientras tanto, el mercado espera, cauteloso: ¿logrará Raízen cerrar este capítulo en Argentina antes de que las urnas hablen en octubre?

Raízen evalúa su salida del mercado argentino: ¿un nuevo éxodo corporativo?
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