El hidrógeno es el combustible del futuro

En los principios de una nueva década, vemos que el uso extensivo del hidrógeno como alternativa a los combustibles fósiles se está convirtiendo en la mayor promesa del transporte futuro.

El significante más emblemático de esta tendencia se produjo en junio, cuando el padre del coche eléctrico, Wan Gang, ex ministro de ciencia y tecnología de China, dijo en una entrevista con los medios de comunicación chinos que China debe prepararse para la revolución del hidrógeno.

El país que ya lidera la revolución mundial del hidrógeno es Japón, que ha establecido la tecnología como un objetivo estratégico hace varios años. En los próximos Juegos Olímpicos de Tokio, Japón tiene la intención de mostrar el resultado de sus esfuerzos: más de 40.000 vehículos alimentados con hidrógeno apoyados por 160 estaciones de servicio de hidrógeno.

El hidrógeno se considera un combustible respetuoso con el medio ambiente porque su único subproducto de la combustión es agua pura: no tiene ninguna huella de carbono. El hidrógeno se considera una solución superior a los vehículos eléctricos, que funcionan con baterías que eventualmente deben ser desechadas.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), a finales de 2018 había 376 estaciones de abastecimiento de hidrógeno en todo el mundo. A la cabeza de la tendencia del hidrógeno estaban Japón y Alemania, con 43 de esas estaciones y también aplicaciones móviles que ayudaban a los usuarios a localizarlas. La declaración de Wan Gang fue uno de los varios eventos mundiales y locales que ayudaron a reforzar la próxima visión verde. Las inversiones de los fabricantes de automóviles de primer nivel y los avances científicos también impulsaron la visión del hidrógeno.

En diciembre, el Ministerio de Energía de Israel, junto con el programa nacional israelí Fuel Choices and Smart Mobility Initiative (Opciones de combustible e iniciativa de movilidad inteligente), anunció una subvención para financiar la primera estación de abastecimiento de hidrógeno del país, una de las muchas estaciones futuras previstas.

Uno de los mayores desafíos de esta década es la energía: ¿cómo abastecer la creciente demanda sin dejar de preservar el medio ambiente y el planeta? A nivel mundial, el sector de la energía está pasando de la energía tradicional a la energía renovable.

Mientras lidiamos con estos nuevos desafíos, Bazan está examinando una colaboración estratégica con una empresa local de nueva creación que desarrolla un proceso único para la fabricación de hidrógeno limpio. La tecnología, desarrollada por investigadores del Instituto de Tecnología Technion Israel, podría facilitar la producción de hidrógeno en estaciones de servicio, eliminando la necesidad de transportarlo.

Sin embargo, los institutos académicos y el gobierno de Israel no llevarán a cabo la revolución del hidrógeno sin la cooperación del mercado privado, y especialmente de las empresas energéticas y las refinerías de petróleo. Creo que Bazán, el mayor fabricante de hidrógeno de Israel, será un líder de la producción de hidrógeno limpio, y de la próxima revolución energética del país.