La crisis de liquidez que afecta al sector de la construcción en Paraguay trasciende los simples retrasos administrativos; el fenómeno responde a un modelo financiero estructural que transfiere el riesgo operativo casi exclusivamente a las empresas contratistas. Bajo el esquema actual, las constructoras deben costear el inicio de los proyectos —incluyendo impuestos, materiales, maquinaria y salarios— antes de recibir la primera certificación, una dinámica que se ha vuelto insostenible ante el acumulado de deudas estatales.
El costo del financiamiento privado
El mecanismo vigente establece que el Estado certifica los avances de obra, pero los desembolsos efectivos se producen con meses de demora. Esta brecha obliga a las empresas a recurrir de manera sistemática a créditos y líneas bancarias para sostener la operatividad. El resultado es un incremento progresivo de los costos financieros que no fue contemplado en los presupuestos originales de los proyectos.
A medida que los pagos se postergan, los intereses acumulados reducen la capacidad de crédito de las firmas y presionan su liquidez. Este escenario debilita incluso a las compañías más consolidadas, cuya estructura financiera se ve comprometida a pesar de poseer activos de alto valor, como maquinaria pesada, que actualmente permanece ociosa debido a la interrupción en la cadena de pagos.
Impacto en la economía y el empleo
El desequilibrio financiero del sector constructivo genera un efecto dominó en la economía nacional. La ralentización de proyectos estratégicos no solo frena el desarrollo de infraestructura esencial, sino que impacta de forma directa en el mercado laboral, siendo la construcción uno de los sectores más intensivos en mano de obra.
Además de la incertidumbre laboral, los proveedores de insumos y servicios también sufren las consecuencias de la ruptura en la cadena de pagos. La pérdida de margen operativo de las contratistas limita su capacidad para cumplir con los compromisos comerciales, afectando la estabilidad de todo el ecosistema productivo vinculado a la obra pública.
La necesidad de una reforma en el modelo de pagos
El diagnóstico del sector sugiere que la solución no reside únicamente en la cancelación de las deudas pendientes, sino en una revisión profunda del modelo de financiamiento. Las exigencias actuales de infraestructura requieren un sistema de pagos previsible y mecanismos que reduzcan la dependencia excesiva del endeudamiento privado por parte de las contratistas.
Sin un calendario claro de desembolsos y reformas que garanticen la sostenibilidad financiera del eslabón ejecutor, la capacidad del Estado para entregar obras en tiempo y forma seguirá comprometida. La urgencia estructural plantea la necesidad de un sistema que no traslade los costos financieros al sector privado, asegurando así la continuidad de la inversión en infraestructura y la protección de los empleos que esta genera.


