En Paraguay, el crecimiento imparable del parque automotor ha transformado por completo el panorama vial. Con una circulación masiva de vehículos y motocicletas, el riesgo de siniestros es una realidad diaria que afecta directamente la operatividad y estabilidad de quienes transitan por nuestras rutas.
En este escenario, el seguro ha dejado de ser un gasto opcional para convertirse en una herramienta estratégica de protección financiera. Un accidente no solo implica daños materiales; conlleva costos elevados en reparaciones, gastos médicos e indemnizaciones que, a menudo, superan la capacidad económica de cualquier transportista o empresa.
Cifras que invitan a la reflexión:
Actualmente, Paraguay cuenta con más de 3 millones de vehículos registrados. Sin embargo, las estimaciones más recientes son alarmantes: se calcula que solo el 25% de la flota cuenta con cobertura, a falta de cifras oficiales actualizadas.
Más allá del respaldo individual, el seguro cumple una función social clave. Garantiza que, ante un siniestro, exista un respaldo económico para terceros afectados. En un país donde la cultura del seguro aún está en fase de desarrollo y no existe una obligatoriedad legal extendida, fomentar la conciencia aseguradora es vital para construir una sociedad más estable y tranquila.
Hoy, contar con una póliza ya no es un lujo. Ante la compleja realidad vial del país, el seguro es la única garantía para proteger el patrimonio y asegurar la continuidad de cualquier negocio sobre ruedas.

