La Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa) volvió a encender las alarmas sobre la situación del sector de la construcción pública. Según su presidente, el Ing. Paul Sarubbi, el escenario financiero se volvió crítico ante el crecimiento constante de la deuda del Estado, el acceso limitado al crédito y un proyecto de presupuesto para 2026 que —afirma— no garantiza la continuidad de las obras en ejecución.
La advertencia llega en un momento clave del año, cuando numerosas empresas proveedoras y contratistas enfrentan dificultades para cumplir con obligaciones básicas, como el pago de aguinaldos, debido a la falta de liquidez y a los límites ya alcanzados en sus líneas de crédito.
Deuda acumulada y pagos insuficientes
Uno de los principales puntos de preocupación es el aumento de la deuda del Estado con las constructoras. De acuerdo con Sarubbi, el monto volvió a ubicarse en torno a los USD 200 millones, impulsado por un desequilibrio entre el ritmo de ejecución y el ritmo de pagos.
El desembolso reciente de USD 40 millones por parte del MOPC fue considerado un aporte positivo, pero insuficiente. Según Cavialpa, para frenar el crecimiento de la deuda se necesitaría al menos el doble de ese monto solo en diciembre.
A ello se suma un panorama presupuestario que el gremio considera insostenible: mientras que las obras en ejecución requerirán cerca de USD 800 millones en 2026, el proyecto prevé apenas USD 570 millones, de los cuales USD 400 millones están destinados directamente a esos trabajos. El resto no alcanzaría para cubrir compromisos ni para iniciar nuevos proyectos.
Efectos en la cadena y límites del crédito
La falta de recursos no solo impacta a las empresas constructoras, sino también a toda la cadena de valor. Proveedores de materiales, servicios logísticos y subcontratistas ya registran una importante caída en la actividad.
Según Cavialpa, muchas empresas están alcanzando el límite de sus créditos bancarios, utilizados para cubrir costos operativos en espera de los pagos del Estado. Además, los intereses generados por esos préstamos —que ya superan los USD 110 millones— representan montos que no serán recuperados.
El gremio advierte que esta situación obliga a elegir entre pagar salarios y aguinaldos o mantener frentes de trabajo activos, en un esquema que consideran financieramente inviable.
¿Riesgo de paralización?
Cavialpa evita hablar de una paralización total, pero reconoce que los efectos ya son visibles. Varias empresas han reducido ritmo y volumen de ejecución en distintos proyectos, y otras se encuentran al borde del quiebre operativo.
El impacto potencial se extiende más allá de la industria: la construcción es uno de los sectores con mayor capacidad de generación de empleo directo e indirecto, y un freno prolongado afectaría a miles de familias y a la actividad económica regional.
Un problema estructural
Sarubbi sostiene que el problema no se limita a un año puntual, sino que responde a una tendencia preocupante: el aumento del gasto corriente y la reducción de la inversión pública, combinados con demoras en los pagos.
Para Cavialpa, este escenario crea una “tormenta perfecta”: menor inversión, pagos atrasados, créditos agotados y un presupuesto insuficiente para sostener el ritmo de obras que requiere el país.
Un llamado a la acción
El sector espera que el Congreso y el Poder Ejecutivo encuentren una salida coordinada antes de la aprobación del Presupuesto General de la Nación 2026. Cavialpa plantea la necesidad de una ampliación presupuestaria y de un calendario de pagos que brinde previsibilidad.
Mientras tanto, el gremio insiste en que el país no puede darse el lujo de frenar obras esenciales para su conectividad, competitividad y desarrollo. “Paraguay necesita infraestructura. El problema es que, con este esquema, cada vez cuesta más construirla”, resume Sarubbi.
