Excavadora y empleado de Link-Belt cumplieron 1 mes trabajando en la reconstrucción de Rio Grande do Sul

El trabajo de reconstrucción de Rio Grande do Sul está apenas comenzando y, por eso, Link-Belt está manteniendo una excavadora y un colaborador para trabajar en obras en las regiones afectadas por las inundaciones.

El 15 de junio se cumplió un mes desde que el Técnico de Servicios de Campo Marco Queiroz dejó la sede de la empresa en Sorocaba con destino a Nova Palma (RS), sin previsión de regreso. La empresa envió una máquina modelo 210X3E, que está siendo utilizada en trabajos de limpieza de calles, accesos, ríos y liberación de rutas para la población que está aislada.

Las fuertes lluvias en el estado comenzaron el 27 de abril en Santa Cruz do Sul y afectaron a más de 470 ciudades. El agua invadió y arrasó municipios. Más que 600 mil personas quedaron sin hogar. Defensa Civil confirmó 175 muertos y 38 personas siguen desaparecidos.

Según la Gerente Regional de Ventas Brasil, Fernanda Prado, además de esta acción, la multinacional donó fondos al Instituto Cultural Floresta, de Rio Grande do Sul, una institución que ha contribuido a la recuperación local. “Algunos colaboradores y un grupo de ciclistas amigos de Marco Queiroz también ayudaron en la compra de productos de limpieza, agua y cobijas, que fueron llevados por el técnico en la camioneta de la empresa”, cuenta Fernanda.

Marco relató a los medios un poco de lo que ya ha vivido en el lugar. “Logramos desobstruir un tramo que estaba muy, muy crítico. Había personas aisladas, que solo salían a pie. Se despejó para la entrada de carros, servicio de energía eléctrica. Conseguimos hacerlo en los primeros cuatro días y luego empezamos la desobstrucción de los arroyos del centro de la ciudad”, dijo.

El trabajo del Técnico de Servicios de Campo en el lugar es garantizar el funcionamiento de la excavadora para la realización de los trabajos. Mientras la máquina trabaja en la liberación de accesos, él usa el vehículo de la empresa para llevar donaciones a ciudades del interior del estado.

“Yo llegué muy poco tiempo después de la destrucción total, así que escuché muchas historias muy tristes, personas que lo perdieron todo… Fue muy difícil. Voy a llevar para el resto de mi vida lo que estoy viviendo aquí”, cuenta Marco.

Él dice que aún hay mucho trabajo por hacer. Lo más difícil ha sido lidiar con la falta de acceso causada por los deslizamientos de tierra con roca. “Pero, cuando les das acceso a las personas, ellas se las arreglan. Son muy proactivos, es un pueblo muy trabajador. Tú les das acceso, ellos se encargan del resto”, reconoce el técnico.

De acuerdo con el director general de Link-Belt Brasil y América Latina, Matheus Fernandes, la iniciativa surgió por una cuestión de humanidad, basada en uno de los propósitos de la empresa, que es construir sociedades mejores, y algunos colaboradores se ofrecieron para liderar la acción. “Creo que toda la sociedad quedó consternada con lo que sucedió. Definitivamente, un fenómeno sin precedentes y no podíamos cerrar los ojos ante lo que estaba pasando. La intención de hacer esto público es incentivar a otras empresas y personas a ayudar a Rio Grande do Sul, pues hay mucho trabajo por hacer para recuperar el estado”, afirma Matheus.

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